Un poderoso show en el estadio Ciudad de La Plata, con temas solistas y
clásicos de los Redondos, hizo celebrar a 40 mil personas.
Por: Juan Andrade El sístole-diástole de ese músculo invisible -elástico pero resistente- que se teje entre el Indio Solari y sus fieles seguidores hizo latir el sábado por la noche al Estadio Ciudad de La Plata. Mientras el cantante hacía pie en el material más reciente de su obra solista para articular un show de más de dos horas de duración, las bandas se relamían antes de escuchar los temas de Los Redondos en la voz de quien fuera su cara visible durante décadas. Frente a la insistencia del Sólo te pido que se vuelvan a juntar, el ex líder ricotero destiló paciencia y, por momentos, una actitud casi paternal.
En la apertura, el rock tracción a sangre preparó los ánimos para lo que vendría a continuación. Fue con la sucesión de Pedía siempre temas en la radio, Ramas desnudas y Porco Rex, todos temas pertenecientes a su último trabajo. "Yo sé que hace calor, pero vamos a saltar un poquito", anunció Solari. Y más de 40 mil personas se encendieron con la primera tanda ricotera del recital: Me matan Limón!, Rock para el negro Atila y Divina TV Führer. Entonces hubo fiesta como en las viejas épocas, bengalas incluidas.
Sobre el escenario, tres pantallas tipo plasma tamaño cancha de fútbol reproducían artilugios de psicodelia pop en clave digital. Un sistema de signos -chanchitos, chicas semi-desnudas y la cara del artista- que remitían al arte de tapa de Porco Rex. Pero el sonido no siempre estuvo a la altura de semejante despliegue de tecnología de punta aplicada sobre el imaginario rockero: en algunas ocasiones, las palabras que Solari le dedicaba al público resultaban poco menos que inaudibles.
La doble pared construida por los guitarristas Baltasar Comotto y Gaspar Benegas llegaba a la médula de la canción cuando se trataba del repertorio solista. Pero la dinámica interna de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado cambiaba de manera casi imperceptible con los clásicos redondos: entonces los riffs y los punteos de guitarra eran, por decirlo de algún modo, respetuosos y se ubicaban en un segundo plano, para que se luciera la voz del calvo más popular de estos pagos.
Vestido con una camisa naranja y con sus típicos anteojos negros, el Indio se movió por el escenario más como un crooner de la contracultura que como un arengador de masas profesional. Pabellón séptimo, To Beef or Not to Beef y El tesoro de los inocentes de su primer disco, y los más recientes Bebamos de las copas lindas, Y mientras tanto el sol se muere¿ y Flight 956 (muy festejado cuando llegó, sobre el final) instalaron un clima diferente, entre cálido e intimista, bastante más cerca de la emoción que del agite.
Después de recibir a Andrés Calamaro con todos los honores (ver recuadro) y de completar el repaso del álbum Porco Rex, el Indio reservó para el tramo final varias piezas de artillería clásica de Los Redondos. Así pasaron Mariposa Pontiac, Un ángel para tu soledad y Juguetes perdidos. El público las cantó a voz pelada, como lo que verdaderamente significan para cada uno de ellos: son himnos de su corazón. Pero el clímax en plena medianoche platense se produjo con Jijiji y con el fenomenal pogo que hizo detonar. Vistas desde la platea, las cabezas saltarinas de los pobladores del campo estallaban como burbujas en la superficie de un mar sembrado de bombas pequeñitas.
Clarín, 22/12/08
22 dic 2008
RECITAL DEL INDIO SOLARI,LOS HIMNOS DE TU CORAZÓN
Un poderoso show en el estadio Ciudad de La Plata, con temas solistas y
clásicos de los Redondos, hizo celebrar a 40 mil personas.
Por: Juan Andrade El sístole-diástole de ese músculo invisible -elástico pero resistente- que se teje entre el Indio Solari y sus fieles seguidores hizo latir el sábado por la noche al Estadio Ciudad de La Plata. Mientras el cantante hacía pie en el material más reciente de su obra solista para articular un show de más de dos horas de duración, las bandas se relamían antes de escuchar los temas de Los Redondos en la voz de quien fuera su cara visible durante décadas. Frente a la insistencia del Sólo te pido que se vuelvan a juntar, el ex líder ricotero destiló paciencia y, por momentos, una actitud casi paternal.
En la apertura, el rock tracción a sangre preparó los ánimos para lo que vendría a continuación. Fue con la sucesión de Pedía siempre temas en la radio, Ramas desnudas y Porco Rex, todos temas pertenecientes a su último trabajo. "Yo sé que hace calor, pero vamos a saltar un poquito", anunció Solari. Y más de 40 mil personas se encendieron con la primera tanda ricotera del recital: Me matan Limón!, Rock para el negro Atila y Divina TV Führer. Entonces hubo fiesta como en las viejas épocas, bengalas incluidas.
Sobre el escenario, tres pantallas tipo plasma tamaño cancha de fútbol reproducían artilugios de psicodelia pop en clave digital. Un sistema de signos -chanchitos, chicas semi-desnudas y la cara del artista- que remitían al arte de tapa de Porco Rex. Pero el sonido no siempre estuvo a la altura de semejante despliegue de tecnología de punta aplicada sobre el imaginario rockero: en algunas ocasiones, las palabras que Solari le dedicaba al público resultaban poco menos que inaudibles.
La doble pared construida por los guitarristas Baltasar Comotto y Gaspar Benegas llegaba a la médula de la canción cuando se trataba del repertorio solista. Pero la dinámica interna de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado cambiaba de manera casi imperceptible con los clásicos redondos: entonces los riffs y los punteos de guitarra eran, por decirlo de algún modo, respetuosos y se ubicaban en un segundo plano, para que se luciera la voz del calvo más popular de estos pagos.
Vestido con una camisa naranja y con sus típicos anteojos negros, el Indio se movió por el escenario más como un crooner de la contracultura que como un arengador de masas profesional. Pabellón séptimo, To Beef or Not to Beef y El tesoro de los inocentes de su primer disco, y los más recientes Bebamos de las copas lindas, Y mientras tanto el sol se muere¿ y Flight 956 (muy festejado cuando llegó, sobre el final) instalaron un clima diferente, entre cálido e intimista, bastante más cerca de la emoción que del agite.
Después de recibir a Andrés Calamaro con todos los honores (ver recuadro) y de completar el repaso del álbum Porco Rex, el Indio reservó para el tramo final varias piezas de artillería clásica de Los Redondos. Así pasaron Mariposa Pontiac, Un ángel para tu soledad y Juguetes perdidos. El público las cantó a voz pelada, como lo que verdaderamente significan para cada uno de ellos: son himnos de su corazón. Pero el clímax en plena medianoche platense se produjo con Jijiji y con el fenomenal pogo que hizo detonar. Vistas desde la platea, las cabezas saltarinas de los pobladores del campo estallaban como burbujas en la superficie de un mar sembrado de bombas pequeñitas.
Clarín, 22/12/08
ANTE 40.000 PERSONAS EL INDIO SOLARI REVIVIÓ OTRA FIESTA RICOTERA
El punto alto del recital fue el dúo con Andrés Calamaro, otro ícono del rock local.
Fue uno de los momentos más esperados de la noche de ayer. Cuando el Indio Solari invitó a su amigo Andrés Calamaro a subir al escenario, en el estadio Ciudad de la Plata se produjo una especie de estremecimiento colectivo. Y las 40 mil personas presentes se prepararon entonces para ser testigos de un encuentro que, dentro de algunos años, seguramente será recordado como una de las páginas más destacadas en la historia del rock argentino reciente.
Dos de las voces más características de la música popular interpretaron a dúo "Veneno paciente", el mismo tema que habían grabado juntos en Porco Rex, el último disco de Solari. También hicieron una versión de "El Salmón", que el ex Redondos había registrado en aquel homenaje al rock local producido por Lito Vitale. Y completaron el mini-set con "Esa estrella era mi lujo", un clásico de Los Redondos. El público los acompañó haciendo coros y también con los celulares en alto.
Antes y después, hubo fiesta ricotera en la ciudad de las diagonales, la misma que vio nacer el mito de Patricio Rey y la que marcó el debut del Indio en solitario allá por 2005. El tiempo transcurrido desde entonces, el crecimiento de su repertorio a partir de una nueva camada de canciones y los shows acumulados junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, le dan al cantante y a su troupe una notoria solidez en vivo.
El cantante salió al ruedo con sus característicos anteojos negros. Lo secundaban Baltasar Comotto y Gaspar Benegas en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Aramberri en batería, Alejo Von Der Pahlen en saxo y Ervin Stutz en trompeta. Entre los invitados que desfilaron durante la velada, también estuvieron Martín Carrizo en batería y percusión y Debora Dixon y Luciana Palacios en coros.
Las que en otro tiempo se conocían como "huestes ricoteras" fueron llegando a las inmediaciones del estadio desde las primeras horas de la tarde, portando remeras y banderas identificatorias. Se trata de los fans que acompañan al pelado más famoso del rock local en su derrotero como solista. Este año la peregrinación de fieles había provocado congregaciones similares en Tandil, San Luis y Villa María.
A lo largo de un recital cuya estructura se montó sobre el material de Porco Rex, el cantante y su banda también repasaron algunas canciones de su primer disco, El tesoro de los inocentes. Y el público celebró los temas más recientes, pero se encendió cuando llegó el turno de los himnos más conocidos de los Redonditos de Ricota. El clímax llego sobre el cierre, cuando miles de almas se agitaron y electrizaron en medio del pogo que desató "Jijiji". Fue el pico de intensidad de una noche cargada de emociones, que hoy tendrá su segunda parte.
Clarín, 21/12/08
19 dic 2008
Indio Solari: "Soy un tipo muy efectista"
El cantante, a poco de cumplir 60 años, cierra el año con dos conciertos en La Plata para presentar su disco Porco Rex; "me interesa el efecto en la música popular", dice
Por Sebastián Ramos
De la Redacción de LA NACION
Es sabido que el Indio sólo cacarea cuando pone un huevo. O al menos así le gusta graficar a Solari el momento de sentarse frente a un grabador y hablar sin precondiciones acerca de su presente, su pasado y su futuro artístico, siempre dependiendo de la edición de un álbum o la realización de un concierto. Y el Indio, también es sabido, cacarea como ninguno. "Yo soy un tipo muy efectista; me interesa el efecto en la música popular. Por más que mis discos se siguen vendiendo mucho tiempo después de haberse editado, en realidad para mí es take the money and run to Venezuela ... Hacer el disco, producir cierto efecto y pasar a lo que sigue".
Carlos Solari, el Indio en cuestión, cumplirá 60 años en los primeros días de 2009 y lo que sigue en su vida es... más música, más discos, más recitales. Mañana y pasado mañana llevará su espectáculo itinerante al estadio de La Plata, junto a una banda, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, que se consolida con el transcurso de los ensayos y los conciertos (tres en lo que va del año) y con Andrés Calamaro como invitado para acompañarlo en tres canciones.
Después llegará el tiempo junto a la familia, el brindis de fin de año y, ya en enero, su cumpleaños de número redondo. Enseguida, una probable gira por España, la preproducción de un DVD en vivo y un show que quedó colgado de este año, en Salta. Ahora bien, para que no haya confusiones: si 2007 fue el año del regreso de Soda Stereo y 2008 el de Los Fabulosos Cadillacs, definitivamente 2009 no será el año de la vuelta de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. "Por el momento ni lo pienso. Con la ruptura de los Redondos se pintó una historia de diferencias en cuestiones estéticas, y en realidad lo que hubo fueron otros problemas sobre los cuales no voy a hablar."
-¿No extrañás nada del grupo?
-No. Mi intención más de una vez fue invitar a los chicos, no a todos, por supuesto, a subirse al escenario conmigo. Pero después pensé que podía tomarse como una cosa medio demagógica, de volver a traerme los músicos de los Redondos, y di un paso atrás. Ahora, probablemente el año próximo o en algún momento, voy a ver si los invito a participar del álbum nuevo o a tocar como invitados. Ahora que pasó el tiempo y está demostrado que no hay ninguna actitud demagógica mía, puedo invitar a Semilla, a Sergio o a Walter.
-¿Y Skay y Poli?
-No, mejor hablemos de otra cosa.
Cortar y pegar. Esa ha sido la premisa ideológica-musical en la que se centró el Indio para sus dos primeros discos solistas tras el desarme de la banda más popular del rock de acá. Cortar y pegar y superponer y cambiar y volver a cortar y volver a pegar. Cortemos y peguemos entonces. El Indio Solari cacarea para LA NACION:
Los Fundamentalistas. A mí lo que me gustó de este año fue lo que pasó con la banda, que está sonando de una manera increíble. El propósito que tuve al hacer el segundo álbum fue que no fuera tan atomizado, que tuviera una entraña de rocanrol, con guitarras, bajo y batería gobernando las grageas o los condimentos más digitales. Y los músicos están más contentos y más sueltos. He dejado de ser un personaje inabarcable para ellos, y eso hace todo más cómodo. He escuchado pocas bandas que suenen tan contundentes como ésta."
Un vicio. "La creatividad es como un vicio, el hecho creativo es como una droga, es el lugar donde vos sentís tu expresividad y tu emotividad al máximo... Además, a medida que uno se da cuenta de que el tiempo futuro no es tanto, te ponés más ansioso. Parece que hubiera cosas que te las vas a perder de enunciar."
Nuevo disco. "Me interesa esto de consolidar una banda, y para eso tenés que darles un rango importante a la guitarra, al bajo y a la batería. Momentáneamente el plan sigue siendo el mismo y las canciones nuevas van por ahí. Lo que más me entusiasma ahora es ese mix entre lo orgánico y lo digital, que creo que cada vez lo estoy haciendo mejor. En las maquetas veo que estoy eligiendo unos rocanroles, una cosa más stone, no tanto un rock de banda más americano, sino el groove más stone, más de Keith Richards, por llamarlo de alguna manera. Me han salido guitarras rítmicas parecidas, pero seguramente yo después las voy a arruinar con sonidos extraños."
Charly y las drogas. "¿Qué puedo agregar sobre el hombre de la salud de hierro? En definitiva, deseo lo mismo que todo el mundo, que esté bien. Lo que no sé es el estado en el que él se siente bien. Si bien no creo en el artista existencial, en aquel que tiene una vida desesperada, que se pincha y se corta y se tira para crear algo, en lo personal no sé cuál es el estado ideal para una vida. Sobre todo en un país donde hay una teoría de la drogodependencia que pone el punto más en el objeto sustancia que en el sujeto persona. En definitiva, hay que ver cómo lo ayudan, porque acá hay una tradición del tratamiento de la drogodependencia con discriminaciones de tipo legales y policiales. Se cree que a la gente se le puede ordenar curarse y mezclan a todos en un mismo paquete."
De emos y Photoshop. "A diferencia de la lírica de la cultura rock, que de alguna manera tiene que ver con mi vida y el mundo que me tocó vivir, el mundo que me toca hoy día, esto de los floggers y los emos, me es difícil de entender. El tema es que todavía tiene que ver con mi mundo y no renuncio a que ellos expliquen mejor el mundo que yo. Evidentemente hay algo que se me escapa, porque en ellos no están muy claras esas cosas que teníamos los jóvenes hasta hace poco: ideales. Estos chicos parece ser que no tienen muy en claro cuando les preguntan sobre eso. Pero al mismo tiempo ves que se depilan la cara, que se ponen base de maquillaje, y es imposible no ver en eso una relación con el Photoshop o con la digitalización, o con todo esto de que lo orgánico molesta, las operaciones de botox. Que los chicos de 15 años se depilen la cara sólo encuentra una explicación en que, de alguna manera, quieren parecerse a las imágenes digitales, al Photoshop y esas cosas. Aun así, los escucho y respeto mucho. No me gusta cuando los adultos se ríen de las modas de los jóvenes, porque también lo he sufrido."
Para agendar
Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado presenta su último disco, Porco Rex.
Estadio Ciudad de La Plata, 25 y 526. La Plata. Mañana y pasado mañana, a las 21.
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